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Al parecer los orígenes de los asentamientos en la comarca de Motril, se remontan al Neolítico medio con la denominada “Cultura de las Cuevas”, como demuestran entre otros los yacimientos de la Cueva Del Capitán de Lobres. A partir del siglo IV a.C. tenemos constancia de la creación por parte de los fenicios de pequeños puertos habilitados para la pesca y el comercio, como demuestran los numerosos restos de embarcaciones, así como de ánforas usadas para el transporte de mercancías, hallados en introspecciones marinas. Se supone que fueron ellos los que comenzaron a crear pequeños asentamientos alrededor de estos puertos, aunque es una teoría que no ha podido ser aún demostrada.
A
raíz de esta expulsión la ciudad queda prácticamente despoblada,
por lo que comienza una repoblación que se vería abruptamente
interrumpida con la Guerra de las Alpujarras en 1569, durante la
cual una gran parte de la ciudad fue reducida a escombros. Luego
comenzó un proceso de reconstrucción y fortificación de la
ciudad, necesario ante los continuos ataques de piratas
berberiscos. Se construye una muralla alrededor de toda la
ciudad, desechando la morisca original, se derriba la mezquita y
se usan sus piedras para construir una iglesia-fortaleza,
conservándose solo las puertas principales, que se colocaron en
la iglesia y la torre del homenaje que fue modificada como
campanario.
Debido a los grandes meritos acumulados por el excelente sistema
de defensa impuesto
y la importancia que había logrado la ciudad en el reino, Felipe
IV le concedió en 1657 el título de Muy Noble y Leal Ciudad de
Motril.
A partir de este periodo la ciudad continuó expandiéndose y
creciendo de una manera continua, salvando los baches del brote
de peste del año 1679 y los terremotos de 1884 y 1885 que
diezmaron la ciudad por completo.
La ciudad se dividió fundamentalmente en dos terrenos: el agrícola y el marítimo. Mientras que el marítimo alcanzaba gran variedad de productos, el agrícola se basaba fundamentalmente en el cultivo y recolección de la caña de azúcar, de una grandísima importancia en Motril. En el momento de máximo apogeo del cultivo llegaron a existir hasta 7, entre fábricas e ingenios, trabajando simultáneamente para lograr cubrir la inmensa demanda de azúcar, miel y ron de caña. Actualmente solo se conserva en activo la mencionada anteriormente.
Actualmente la ciudad va abandonando poco a poco las labores agrícolas, orientándose más hacia el sector servicios, dejando la producción de la caña y por lo tanto perdiendo inexorablemente parte de su historia y patrimonio.
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Playa de Poniente:
Se trata de la principal playa de Motril y la más grande
en cuanto a extensión se refiere. Dispone de toda clase de
servicios (restaurantes, cafeterías, hoteles, zona de
equipamiento deportivo, campings...). Junto a ella podemos
encontrar el Puerto Deportivo, el Comercial y el Pesquero.
Playa Granada:
Se trata de una pequeña playa que une la zona de Motril y
Salobreña. Dispone de una serie de equipamientos de ocio de
alto standing, ofertando el único campo de golf de la
comarca, con la peculiaridad de que se halla prácticamente
al borde del ma
Playa de Torrenueva: Torrenueva se
encuentra a 6 Kilómetros de Motril. Su playa de más de 2
Kilómetros de longitud es baja y de arena fina. Poseyendo
todos los servicios de un lugar turístico. Hoteles y
numerosos apartamentos de alquiler complementan su amplia
oferta.
Playa de Carchuna: Extensa playa baja y
arenosa que se extiende desde el Cabo de Sacratif hasta
Calahonda, con casi 3 Kilómetros de recorrido. Sus aguas son
claras y azules con abundante pesca. Posee acceso fácil
desde la N-340, y cuenta con urbanizaciones residenciales,
camping y hoteles. A mitad de la playa podemos encontrar el
Castillo de Carchuna, fortaleza defensiva eregida al pie de
la playa para evitar posibles ataques berberiscos.
Playa de Calahonda: Calahonda es un pequeño
anejo situado a 13 kilómetros de Motril. Posee una magnífica
playa de arena gruesa y limpia, de aguas profundas y
transparentes. Casi siempre en calma, abundante en pesca de
caña y submarina, Calahonda, por su proximidad al mar carece
de invierno, por lo que puede ser elegida como lugar de
residencia permanente.
Playa de la Joya: A 7 Kms. de Motril, entre el cabo de Sacratif y el peñón de Jolúcar, se extiende una sucesión de calas de diferentes tamaños que reciben en conjunto el nombre de Playa de la Joya. Son playas de arena gruesa y limpia, de aguas de azul profundo rara vez agitadas por las olas. Separada de ella por una serie de peñascos que se adentran en el mar, se ofrece una cala destinada a los amantes del naturalismo.
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